martes, 16 de octubre de 2012
El síndrome de Ana Frank. ¡Cuenta estas historias y llévalas a otro nivel!
Difícilmente debo recordarte el valor de contar tu historia, “Una historia se concentra en uno o máximo dos párrafos, conteniendo el drama y la emoción de tu causa, más que en larga carta de dos páginas”.
Pon todo tu enfoque en una sola persona, en lo que yo llamo el Síndrome de Ana Frank. Con esto, quiero decir que la gente no puede volcarse tan emocionalmente en un problema que rebasa cualquier límite y que no tiene solución fácil. Tú no puedes rodear con su abrazo a los 3 millones de niños Judíos muertos en el Holocausto. El simple numero es muy difícil de digerir.
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Pero identificando a Ana Frank y su historia, podrás entender que puedes ayudar a alguien y que hay miles y miles de historias extraordinarias y únicas alrededor de una persona en una situación de riesgo, como la de esta pequeña niña que representa a muchos niños en su condición.
Identifica esas historias de Ana Frank entre tus beneficiarios y voluntarios y llévalas a otro nivel. “¡Cuenta estas historias!”
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