Martes 28 Febrero 2012
Por: Jerold Panas – 35 segundos
Jim Miller, el
Presidente de la Fundación de Children’s Hospital (Hospital para Niños) en
Wisconsin me compartió esta historia. ¡Vaya lección!
El Hospital para Niños
recibió una donación de $50 dólares en 1997 de parte de un hombre, en
agradecimiento por la atención médica que un miembro de su familia recibió años
atrás. Lo llamaron por teléfono (lo cual es muy importante hacer) para
darle las gracias por su donación.
El le dijo a la persona
que le estaba llamado: “Me interesaría saber más sobre el Hospital para
Niños”. Así que este donante de $ 50 dólares visitó el hospital y a lo
largo de los próximos nueve años, el donó un total de $ 2,500 dólares — siendo
la donación más grande de $500 dólares.
El Oficial de
Donaciones Planificadas del hospital empezó a llamar a este señor. Lo
mejor que se puede haber dicho sobre la apariencia de este hombre es que era
anodino, el tipo de persona a quien le pasas por el lado en la calle sin darte
cuenta de tal. Siempre llevaba la misma camisa de cuadros y overol.
Luego de un cultivo muy
prudente, el señor le dice al Oficial de Donaciones Planificadas que le va a
dejar parte de su herencia al Hospital y que además piensa que su hermana hará
lo mismo.
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Este buen amigo
falleció y le dejó $7.5 millones de dólares al Hospital para Niños en Wisconsin.
Luego, su hermana falleció y dejó $ 6 millones adicionales.
La persistencia y el
muy buen trabajo del Oficial de Donaciones Planificadas valieron la pena.
Y así será para ti también. La lección es: mantén contacto, sigue
haciendo tus llamadas, haz llamadas de seguimiento y establece vínculos con tus
donantes. Tú puedes hacer milagros.
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